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Miércoles, 01 de Abril

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Espero que encontréis un hogar como el que encontré yo

"Mis vivencias", por Gorgonia Pardo

Voy a contaros mi vida, o parte de ella, a través del tiempo después de vivir una guerra, hasta el día de hoy.

Nací en un pueblo de Extremadura (provincia de Badajoz), el día 6 de agosto de 1930. Yo era la quinta de nueve hermanos. A los pocos días de mi nacimiento nos trasladamos a Cordoba, donde mis padres tenían su trabajo y  una casa alquilada, en la que estuvimos durante unos años viviendo todos juntos y felices, hasta que llego la guerra en el año 1936, que duró unos tres años aproximadamente.

A los dos años de empezar la guerra  nos fuimos a Cadiz, provincia que nos gustó mucho porque vimos por primera vez  el mar, Allí estuvimos viviendo unos cuatro años.

Mi padre nos llevo a  Sevilla, para ver esta preciosa ciudad. Fue cuando trasladaron a la Virgen de la Macarena a su Basílica, ya que estuvo resguardada de la guerra y la metieron como en un pozo. Esta operación la llevó a cabo el general Queipo de Llano. Gracias a él seguimos teniendo a nuestra Virgen Macarena. Aún recuerdo aquel día, ¡llovía a mares!.

Volvimos  a Cadiz y nos fuimos a Jerez de la Frontera, teniendo yo por entonces seis o siete años, por motivos de trabajo de mi padre, que era director de una compañía de seguros. Y llegó la hora de aprender. Nos pusieron a los barones en el colegio Maristas, un colegio de curas, y a las niñas en el Santo Ángel, que era de monjas. Estuvimos en aquel colegio mi hermana y yo internas hasta los 17 años de edad.

Después nos fuimos toda la familia a vivir a Sevilla. Me dediqué a estudiar por mi cuenta y empecé enseñando a niños pequeños. Con los años, mis alumnos eran estudiantes de Bachillerato que se preparaban para la Universidad. ¡Cómo me gustaba enseñar!

En estos momentos de mi vida, teniendo 85 años; aunque nunca me casé ni tuve hijos, tengo familiares aún vivos, como sobrinos, sobrinas, etc. Vivo en el Hogar de Mayores El Pilar. Gracias a estos centros que cuidan de personas mayores, que se sienten solas como yo, vivo bien, feliz y acompañada.

Deseo que estéis bien y no os sintáis  tristes, que la soledad es muy mala y que encontréis un hogar como yo, porque es como me siento, como en mi propia casa, donde desde el primer día me siento muy, muy querida por todos los trabajadores del centro y nos tratan como personas que somos. Nos  cuidan, nos respetan, nos hacen reír, nos dan muchísimo cariño. Me siento orgullosa de haber encontrado un buen lugar donde vivir los últimos años de mi vida.

Disfrutad de esta etapa, compañeros, porque la vida es eso, etapas, momentos, recuerdos y cosas aún por vivir.

Gorgonia Pardo