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Martes, 20 de Noviembre

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He sufrido mucho en la vida, pero me esperan cosas buenas

La honradez y la decencia siempre por delante

Carmen Pastrana. Centro de Día Buhaira.

Me llamo Carmen. Nací en el año 1930, tengo 88 años, los cumplí el 14 de febrero, aunque en esos tiempos no había día de los enamorados ni tantos adelantos como hay ahora. Nací en Palma del Río. Estaba mi madre allí porque mi hermano tenía tosferina y le dijeron que cambiando de aires se curaba más pronto. Estaba lloviendo, dio un resbalón y allí estaba yo sietemesina. Todo el mundo llorando porque se creían que me iba a morir y mira donde estoy todavía.

He tenido una infancia normal de clase pobre, si no trabajábamos no comíamos. Mi padre murió joven, con 35 años, más guapo y más trabajador… Un buscavidas. Con él no nos quedábamos sin comer en el año del hambre. Recuerdo que comíamos arenque muchas noches, ¡he comido pocos bollos con la sardina arenque! Y la cebada, en vez de café… Aunque nos traíamos la zurrapa del Bar Cobo y hacía yo un café más rico.

Era una niña muy callaíta y muy cortada, no sabía nada de la vida. Estuve en el Colegio del Mesón del Moro, allí me crié, hice la Comunión en la Iglesia Santa Cruz y salí para trabajar.

Y no he parado… Todos los bujíos que veía los aprovechaba: fregando, limpiando escaleras, haciéndole mandados a la gente, siempre sirviendo. Me han tocado muy buenas casas, porque he sido siempre muy honrada con las cosas de la gente. Me ha gustado siempre mucho lo honrado y la decencia, he tenido buenas recomendaciones porque no ha nacido la persona que me haya señalado a mí con el dedo, siempre con la verdad por delante.

Mi marido, que era un tunante y yo no lo sabía, me daba siete vueltas; me echaba muchos embustes y bebía mucho, venía mareado muchas veces porque tenía mala bebida. He llorado mucho por su forma de ser. Con él tuve un desengaño grande, porque yo creía que como yo era, era todo el mundo.

Tuvimos dos hijos y un aborto antes de mi hija, después tuve a mi hija y mi hijo, y ya me quedé con la parejita.

Enviudé pronto y tuve que trabajar mucho para sacar la casa adelante.

Ahora mi vida es triste y solitaria, he sufrido mucho en la vida. Pero he soñado que más adelante, mucho más adelante, Dios me colmará de dicha y dones.

Aquí en el Centro estoy bien, porque me gusta lo bueno, lo bonito, lo decente, lo honrado. No me he peleado con nadie, con todo el mundo que he trabajado sigo la amistad.