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Jueves, 13 de Diciembre

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Memorias de un poeta producto de la vida

Usuario del Centro de Personas Mayores Joaquín Rosillo de San Juan de Aznalfarache

Me llamo Juan González Ufano y quiero dar las gracias a este periódico de ABC, del que soy un enamorado, que casualmente yo vendía por las calles de Coria del Río en 1942 cuando contaba con 9 años. Hoy, con mis 84 años, me encuentro que quiero contar mi vida y compartir mis vivencias con todas las personas que tengan a bien leer estas líneas.

Empecé a trabajar siendo un niño, primero repartiendo periódicos por la calle. A los 12 años comencé a trabajar de panadero y a los 17 ya era maestro de panadería. Nunca he estado parado, ya que cuando no tenía trabajo, vendía por la calle camarones, pasteles y todo lo que se terciaba.

En el año 1953 monté una tienda de chacinas en la Plaza de Abasto de Coria del Río, pero cuando la suerte me abandonó, tuve que volver a la panadería y también a repartir pan.

Así, trabajando sin descanso, pude ahorrar dinero y me compré un camión para hacer más reparto. Más adelante, me hice con un local y monté una floristería en la que trabajé hasta la jubilación, sin descansar ni los fines de semana, junto con mi mujer, Josefa Fuentes, la que me abandonó de este viaje que es la vida hace ahora 7 años.

Desde siempre he tenido tres pasiones: la lectura, sobre todo los libros de historia; el baile que, modestia aparte, se me da bastante bien, y algo que no me gustaría dejar de mencionar es mi afición por la escritura. Allá por el año 2000 escribí mi primer libro “Memorias y vivencias de un jubilado” donde narro en primera persona lo que ha sido mi vida y también aparecen publicadas varias poesías.

Quisiera dedicaros a todos ustedes un verso extraído de mi libro que espero que lo disfruten:

De su abuelo Juan a mi nieta Cristina Parra, con mucho cariño.

Voy a decir para ustedes con cariño y humildad

una corta poesía basada en la realidad.

Recuerdo siendo pequeño, igual que todos ustedes,

que teníamos un gran respeto sin tener tantos placeres.

Entonces era sagrado contestar a los mayores.

Fuimos muy poco al colegio, hay que decir la verdad.

Pero sí nos enseñaron a tener que respetar.

Ahora estudian muchos años, tienen que tener cultura,

pero tocante al respeto no hay ninguna asignatura.

Y deberían de tenerla, sépanlo los profesores,

que bien merece un suspenso quien contesta a los mayores.

Los hijos deben ser hijos, aún sobrados de potencia,

los padres deben ser padres, por muchos años que tengan.

No hay cosa para los padres que cause mayor placer

que los respeten sus hijos por muy crecidos que estén.

Se encuentran entusiasmados, llenos de felicidad,

pero si ven lo contrario, lloran en soledad.

Se muestran acobardados, constantemente sufriendo,

pidiendo con ansiedad que les llame el padre Eterno.

Y es triste y doloroso y más que nada inhumano

el no encontrar un cariño al llegar a ser anciano.

Los nietos a los abuelos los quieren cuando son niños

pero según van creciendo, se va mermando el cariño.

Si el abuelo les reprende, le contestan enfadados,

tú ya no entiendes, ni papá, porque está muy anticuado.

Cabizbajo y dolorido, se queda solo el abuelo,

llorando gotas de sangre sin tener ningún consuelo.

Y, con motivo del 20 aniversario de la muerte de la Princesa de Gales, dejo estas palabras que un día le dediqué:

A ti princesa del Pueblo.

A ti, Ladi Di, que nos has hecho tantos años felices.

Contemplando tu singular belleza.

Ahora que estás en los cielos,

por favor, sé todo lo feliz que todos los que te hemos contemplado deseamos para ti.

No estamos de acuerdo con que nos abandones a tu corta edad,

pensamos que te adorarán, si es posible más que nosotros, tantas personas que han recibido una sonrisa tuya,

o que han sido besados, mimados y confortados por ti.

Pero nosotros te queremos así.

Inglaterra es grande,

pero más grande fue tu amor por los necesitados.

¿Por qué?, nos preguntamos, ¿no hemos podido disfrutar más tiempo de ti?

Tu sonrisa era tan grande como el sol de agosto que lo ilumina todo y da la vida.

Tu corazón es tan grande que no cabe donde te depositarán, y los millones de personas que te queremos, sentiremos cómo nos rodeas con tu amor.

Los años pasarán,

pero nuestro amor por ti,

a través de los años, siempre te recordarán como la princesa mejor para un mundo donde todo sea felicidad.