Bienvenido a mayoresdesevilla

Miércoles, 17 de Octubre

organizado
financiado
post-img

No hay que abandonarse solo porque te haces mayor

Esta etapa de la vida es una oportunidad para aprender a vivir de otra manera

Cuando yo era joven tenía dos personas de referencia: mi madre y mi suegra. Esas dos personas fueron envejeciendo y yo observé que, en ese tiempo, al dejar de hacer actividades, se iban apagando como una vela. La única actividad que practicaban era sentarse en un sofá, ver la tele y dormir. Y eso hizo que poco a poco se fueran extinguiendo y que, sin tener enfermedad aparente, murieran.

Entonces, observando la vida, comprobé que el paso a ser viejo se acentúa con el aburrimiento, la desidia y sobre todo, con la falta de actividad. Y cuando yo quedé viudo, después de luchar duramente con el Alzheimer de mi mujer, me quedé totalmente parado, no le vi sentido a mi vida y, gracias a que mis hijos trabajaban y no podían atenderme como quisieran, vine al Centro de Día Bienestar.

Estos centros son totalmente necesarios para la tercera fase de la vida, en la cual uno debe establecer una segunda reeducación dirigida, principalmente, a no perder las pocas posibilidades de prolongar la existencia. Es la única manera de alargar los años de la tercera edad por medio de actividades que nos ayuden a que no perdamos la memoria, la formación física, etc. Y que, al mismo tiempo, te relaciones con otras personas. Por eso es imprescindible este nuevo proceso formativo. En definitiva, es una mejora para nuestra calidad de vida.

Miguel Pérez Capilla, 82 años. Fue perito agrónomo y trabajó como funcionario. Acude a Bienestar desde septiembre de 2015.